Se me han llenado los marcos de un azul extraño;
y me han diagnosticado un exceso de mar en el futuro.
Llevo:
la peonza sin cuerda en una mano,
y en la otra
el miedo a despertar la maleta que duerme en los armarios.
Cronología de la apertura o el deshielo del miedo
Quise regalarte el libro de los abrazos
y me contuve;
porque soñé con una asimetría en nuestros cuerpos.
Luego ya no supe que vino antes,
el fin o la contienda.
Yo,
sigo empeñándome los días
por encontrarte.
A veces también empeño mis caderas,
mi vientre, mi cintura.
He llegado a tratar de empeñarme los ojos.
No aceptamos pupilas en la tienda de empeños -me dijo el relojero.
Empiezan a dolerme las esquinas,
a sobrarme bocacalles
a faltarme callejones.
Llevo meses conjurando algún final,
y nada.
¿Cuántas semanas quedan
para que se congele nuestro río?
Desquererme cada día, duele.
Y he de decir que el problema de las películas
es que
ya no se acaban
FIN